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domingo, 13 de dezembro de 2009

cento seis

Despois de erguerse, ducharse, tomar a parva, ir ao traballo, cubrir expedientes, volver á casa, cear e ir para a cama vinte e cinco mil veces seguidas, o paisano comezou a pensar que estaba a vivir un bucle no tempo en que todos os días se repetían indefinidamente porque eran todos exactamente iguais. Até o día en que lle comentou á súa muller aquela súa sensación. Ela díxolle que aquilo se chamaba rutina, mais que podían intercambiarse. Entón el comezou a erguerse, ducharse, preparar a parva, quitar o po, facer as camas, limpar os baños, facer as mercas, facer a xanta, limpar o piso, pór a lavadora, estender a roupa, preparar a cea, levar o can a mexar e  finalmente ir para a cama. Despois dunha semana, el comprendeu que aquilo era o inferno.

Después de levantarse, ducharse, desayunar, ir al trabajo, rellenar expedientes, volver a casa, cenar e irse a acostar veinticinco mil veces seguidas, el tipo empezó a pensar que estaba viviendo un bucle en el tiempo, donde todos los días se repetían indefinidamente porque eran todos exactamente iguales. Hasta el día en que le comentó aquella sensación suya a su mujer. Ella le dijo que aquello se llamaba rutina, pero que podían intercambiarse. Entonces él empezó a levantarse, ducharse, preparar el desayuno, quitar el polvo, hacer las camas, limpiar los baños, hacer la compra, hacer la comida, limpiar el piso, poner la lavadora, tender, preparar la cena, sacar al perro a mear y finalmente acostarse. Después de una semana, él comprendió que aquello era el infierno.

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