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terça-feira, 22 de dezembro de 2009

cento dezaseis

A meniña fitou para o meniño sentado na rúa todo suxo e a tremer de frío naquel vinte e catro de decembro. A meniña lembrou a publicidade da cocacola que aseguraba levar a felicidade a todos os recantos do mundo e representar o espírito do Nadal. Foi mercar unha lata de cocacola e tróuxolla ao neno. O cativo abriuna, bebeu un grolo, comezou a tusir e arreo vomitou. A meniña pensou daquela que aquel neno nunca entendería o espírito do Nadal.

La niña se quedó mirando al niño sentado en la calle, todo sucio y temblando de frío aquel veinticuatro de diciembre. La niña recordó la publicidad de la cocacola que aseguraba llevar la felicidad a todos los rincones del planeta y representar el espíritu de la Navidad. Fue a comprar una lata de cocacola y se la trajo al niño. Él la abrió, bebió un trago, empezó a toser y a continuación vomitó. La niña pensó entonces que aquel niño no entendería nunca el espíritu de la Navidad.

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