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sexta-feira, 6 de novembro de 2009

sesenta e catro

Cando abrín o dicionario francés-alemán, fun directamente procurar a palabra "propre". Mais alí non estaba a tradución alemá, senón dous ideogramas chineses nunha situación embarazosa que, ao se veren descubertos, liscaron por entre as demais entradas do dicionario -todas elas berraban por ser molestadas así- e saltaron até a mesa para despois se esconder entre as páxinas amarelas.

Cuando abrí el diccionario francés-alemán, fui directamente a buscar la palabra "propre". Pero allí no estaba la traducción alemana, sino dos ideogramas chinos en una situación embarazosa que, al ser descubiertos, salieron huyendo por entre las demás entradas del diccionario -todas ellas se pusieron a gritar por tanta algarabía- y saltaron hasta la mesa para después esconderse entre las páginas amarillas.

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